domingo, 28 de abril de 2013

Capitulo 21


-Paula voy a supermercado ¿queres algo?
-No gracias.
Pedro asintió y salió de la casa.
Hacía dos semanas que Zaira, Pedro y ella vivían en la misma casa, más bien, hacía dos semanas que ambas fueron a invadir la casa de Pedro.
Ninguno de los dos había estado dispuesto a dejarla sola desde el mismo momento en que la dieron de alta en el sanatorio, la decisión de vivir los tres juntos ya estaba tomada, nada más faltaba la casa.
Pedro se ofreció de inmediato y siendo la casa más grande nadie objetó nada, además Paula simplemente no quería regresar a su antigua casa, no quería revivir cada golpe a cada minuto, necesitaba un cambio.
-¿Pedro acaba de salir?
-Sí
-¡Ahhhh! No me digas que fue al super!…
-Ehhhh… ¿no?
Zaira se puso a patalear, Paula no pudo evitar soltar una carcajada ante la respuesta de su amiga.
-¡Quería una coca-cola! ¿Por qué no avisa donde va? Eso me enoja.
-Zai…ésta es su casa, no creo que tenga que avisarnos a donde va cada vez que cruza la puerta –dijo con diversión
-Paula vos me tenes que apoyar, no llevarme la contraria.
-Está bien, está bien.
Zaira sonrió y se sentó junto a ella en el sofá.
-¿Qué haces?
-Estoy tratando de arreglar el logo de esta empresa.
-¿Qué es eso… parece un…?
paula soltó una carcajada.
-¿Crees que no lo sé? Fue lo primero que se me vino a la mente en cuanto lo llevaron para que lo arregláramos, es para un restaurante de hot dogs.
Zaira estalló en carcajadas.
-¡Vaya que necesitan ayuda! Creo que con ese logo es otro tipo de clientela la que les va a llegar….
Paula rió.
-No lo dudo.
De pronto el teléfono comenzó a sonar, en vista de que Paula estaba bastante concentrada en el arreglo del logotipo, fue la morocha quien contestó.
-Buenas tardes casa del señor Alfonso y las señoritas Zaira y Paula ¿Con quien desea hablar? –contestó alegre
-¿Se encuentra la señora Paula de (P)?
Zaira se tensó de inmediato, tiró una mirada furtiva hacia el sofá en donde se encontraba Paula y regresó su atención al teléfono.
-¿Quién habla?
-Mi nombre es Julio Cazar, hablo departe del juzgado. ¿Está la señora?
-¡Señorita! Disculpe, ella ya no tiene nada que ver con ese tipo me escuchó! –estalló Zaira
Hubo silencio de parte del otro lado de la línea.
-Señorita…
-Enseguida se la comunico, ¡Pero ni se le ocurra decirle señora de (P), porque juro que yo misma voy al juzgado a arrástralo! Mire que sé su nombre…
-Se lo prometo señorita ¿Me la podría pasar? Es importante –dijo un tanto incómodo
-Permítame
Zaira dejó el auricular a un lado.
-Paula, tenes una llamada del juzgado.
El lápiz que sostenía en la mano cayó al suelo. Zaira se arrepintió de pasarle la llamada.
Con nerviosismo Paula se levantó del sofá y se acercó al teléfono, contestó la llamada.
-Buenas tardes
-¿Señorita Ch?
-Sí, ella habla.
-Soy Julio Cazar, le hablo desde el juzgado. Mañana necesitaremos de su presencia para tramitar los papeles de divorcio y para que presente su denuncia ante el señor (P).
Paula contuvo la respiración.
-¿Va a estar él presente?
-Sí
Facundo había sido arrestado el día en que Paula fue llevada a la clínica, por el momento él se encontraba en una cárcel de los juzgados mientras la sentencia era dictada. Al parecer al fin había llegado el momento para saber cuál sería su futuro.
El silencio se hizo presente por unos segundos.
-¿A qué hora?
-A las nueve de la mañana
-¿Tengo que ir sola o alguien me puede acompañar?
-Podrá entrar solamente con un acompañante.
-De acuerdo, gracias.
Paula cortó la llamada, nada más para encontrarse con la cara de preocupación de su amiga.
-¿Estás bien?
-No lo sé….
Realmente no sabía cómo sentirse, por un lado tenía miedo por volver a ver a Facundo, no quería saber qué clase de barbaridades le soltaría en cuanto la viera. Por otro lado tenía tanta rabia y ganas de enfrentarlo de una vez por todas, decirle que él ya no le importaba y que lo refundiría en la cárcel.
Pero no sabría si tendría las fuerzas y el valor suficiente para hacerlo.
Caminó hacia el sofá de nuevo y se sentó, sin darse cuenta comenzó a temblar.
-¡No debí de haberte pasado la llamada!
-¿Qué llamada?
Ambas se congelaron al escuchar el tono tan serio que utilizó Pepe.
-Me llamaron del juzgado, tengo que ir mañana a las nueve y Facundo va a estar presente.
-¡Pero esto es increíble! ¿Cómo se atreven? ¡Enseguida soluciono esto!
-¡No! – se levantó y gritó Paula
Pedro se detuvo y volteó a verla.
-Sé que lo haces por mí, pero tengo que ver a Facundo…
-Paula…
-Es la única manera de acabar esto de una vez por todas, tengo que enfrentarme a él por última vez. –dijo decidida
-¿Estás segura? –preguntó su amiga
-Sí, pero no puedo hacer esto sola, los necesito a ustedes.
-Entonces ahi vamos a estar.
Después de esas palabras por parte de Pedro, los tres se unieron en un fuerte abrazo.



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Pepe un amooor!♥ Espero que les guste! 
Que tengan un lindo domingo! 
Hasta mañana!

Capitulo 20


-Pepe, Paula quiere hablar con vos.
Pedro miro a Zaira.
-¿Le pasó algo?
-No, pero necesita contarte algo importante.
Pedro comenzaba a ponerse nervioso, ¿sería algo acerca de Facundo? ¿Del por qué no dijo nada?
-Enseguida voy.
Terminó de hablar con el oficial respecto al procedimiento del encarcelamiento del marido  de Paula, quería estar enterado absolutamente de todo. No quería cabos sueltos.
Tocó la puerta de la habitación, al escuchar la bienvenida se adentró en ella.
-¿Querías hablar conmigo?
-Sí –dijo nerviosa
Pedro se sentó junto a ella.
-Yo…necesito que sepas algo, pero prometeme que no te vas a sentir culpable Pepe, yo fui la que tomé esa decisión.
-Paula, me estás asustando. ¿Qué pasa?
-Prometemelo Pepe, por favor.
-Te lo prometo Pau.
Paula suspiró, era la hora de la verdad.
-¿Recordas el día en que pasó todo, por la mañana llegaste a mi oficina y me preguntaste si la razón de por qué habíamos estado tan distantes era porque Facundo creía que vos y yo teníamos algo?
Pedro tragó saliva y asintió.
-Yo no dije nada porque… Facundo…Facundo me amenazó con…-
No quería seguir, pero debía hacerlo. Bajó su mirada esperando que con esos segundos de silencio pudiera encontrar la fuerza para seguir hablando.
Sintió como la mano de Pedro levantaba su mentón para pode verlo fijamente a los ojos.
-Pochi, ¿Con qué te amenazó? ¿Por qué te es tan difícil decirlo? –dijo suavemente
A Paula se le aguaron los ojos.
-Una noche decidí que ya no soportaría más los golpes de Facundo, subí a mi habitación e hice mi bolso, pero Facundo llegó… y me descubrió. Yo le dije que me iba, pero él… Él me amenazó con lastimarte, me juró que si me iba de su lado, él te haría daño…me dijo que te iba a matar. Yo no podía permitir que él te hiciera algo, yo… –soltó rompiendo a llorar
Pedro estaba en shock. ¡Paula había soportado todos esos golpes por él! ¡Por defenderlo! ¡Por ayudarlo! Era demasiado.
Rápidamente se levantó de su silla y comenzó a caminar por toda la habitación.
-Paula…por favor decime que…no es cierto.
Lo vio a los ojos al pronunciar esas palabras, y lo supo. Se sentía culpable.
-¡Pedro no me mires así! ¡Yo tomé esa decisión y lo volvería hacer si fuera necesario!
-¡Paula por Dios! Es que ¿no entendes? Es mi culpa que hayas pasado por ese infierno… jamás tendrías que haber sufrido tanto y menos por protegerme a mí.
-¡Yo no podía permitir que te pasara algo! ¡Estaba en mis manos protegerte! Yo no dude ni un segundo en hacerlo.
-¡Tendrías que haber salido corriendo de ahi Paula! ¡Yo no importaba! ¡Era tu vida!
-¡Era tu vida también Pedro! ¿Qué no entendes que yo no podría soportar que algo te pasara por mi culpa? Jamás podría vivir con eso.
-Dios Paula…- dijo soltando unas lágrimas
-¡Me lo prometiste Pepe! ¡Me prometiste que no te ibas a sentir culpable! -gritó
-¡Pero no sabía de qué se trataba! ¡Facundo te hizo daño por mi culpa! ¿Qué no lo ves?
-¡Facundo está enfermo! Nada de esto fue tu culpa. ¡Él era el que me golpeaba! ¡Él era el que me lastimaba, no vos! Vos siempre estuviste conmigo.
-¡Pero te quedaste callada por mi culpa! ¡Paula, esto podria no haber terminado como lo hizo! ¡Facundo te pudo haber violado o hasta matado! ¡Tendrías que haber salido de allí!
-¡No! ¡No! ¡No! Yo sabía muy bien cuales iban a ser las consecuencias si me quedaba Pedro, yo haría cualquier cosa por vos. Sos mi mejor amigo, te quiero. –dijo suavemente -¿No habrías hecho lo mismo por mi?
Pedro suspiró de pronto y dejó las lágrimas correr. Claro que habría hecho lo mismo por ella.

Se acercó a ella lentamente y la abrazó con todas sus fuerzas, ella se soltó a llorar como nunca y se aferró a él como si su vida dependiera de ello.
-Yo también te quiero mucho Paula, tampoco dudes de que yo habría hecho lo mismo. Pero…
-Shhh…. Por favor no te culpes. Sé que me entendes Pedro, yo no te culpo de nada. Para mi sos quien me salvo de todo esto, por vos valió la pena aguantar esto.
El silencio los inundó. No había más que decir, el cariño que ambos sentían por el otro era inmenso. Ambos darían la vida por el otro sin dudarlo un segundo.
Lentamente se separaron del abrazo, Pedro la vio fijamente a los ojos.
-Pau… prometeme que no vas a volver  a hacer algo así jamás, prometeme que no vas a volver  a anteponer la vida de alguien más ante la tuya, por lo menos no por mí.
-Pepe…
-Paula por favor, así como yo te prometí no sentirme culpable, que te juro que voy a tratar, vos me tenes que prometer que no volverás a hacer algo así, por lo menos no por mí.
-Te lo prometo, pero como dije antes, si yo habría tenido la oportunidad de hacer las cosas otra vez, habría hecho exactamente lo mismo. No se qué haría sin vos.
Pedro sonrió levemente.
-Soy yo el que no sabría que hacer sin vos.
Volvieron a abrazarse.
Pedro aun no podía creer la confesión de Paula, nunca se le cruzó por la mente que ella había escondido todo por él, que no se había alejado de Facundo por él. Algo dentro de su corazón se movió completamente. Era demasiado lo que Paula soportó por él, de ahora en adelante apoyaría más que nunca a Paula.
Después de un tiempo Zaira regresó a la habitación, Paula decidió hablar con el oficial respecto a la amenaza de Facundo, tal y como había dicho su amiga, tenía que terminar con el fantasma de su esposo de una vez por todas.
No quería recordarlo, no quería seguir siendo lastimada por él aun estando lejos, quería ser libre.
Facundo sería el pasado.
Estaba más que dispuesta a seguir adelante, un futuro que se veía mucho más claro y lleno de nuevas oportunidades.
Saldría adelante, contaba con el apoyo y cariño para lograrlo.

sábado, 27 de abril de 2013

Capitulo 19


-¿Señora P...?
Paula levantó la mirada hacia el hombre que entraba por la puerta de su habitación de la clínica.
-Prefiero que me llame por mi apellido.
-Sí, claro como usted guste. Permítame presentarme, soy el oficial Juan Ferrara.
-¿Oficial? –preguntó un tanto asustada
-No se asuste señora Ch, estoy acá para ayudarla, nada más.
Paula asintió.
-¿Me permite hacerle unas preguntas sobre lo que paso recientemente?
-¿Tiene que ser ahora?
-Entre más rápido trabajemos, más rápido podremos presentar cargos contra su marido.
-Entiendo.
No quería hablar. No por defender a Facundo, no se volvería a callar nada, pero hablar de lo sucedido era algo doloroso, era recordar, recordar cuanto había sufrido en silencio estos meses pasados.
No quería recordar.
En ese preciso momento la puerta de su habitación volvió a abrirse. Eran Pedro y Zaira que regresaban después de unas cuantas horas y con un ramo de flores.
-¡Hola Pau! ¡Mira lo que trajimos!
-Yo las elegi, espero que te gusten –dijo Pedro
Habían pasado dos días desde que había ingresado a la clínica; ella juraba que sus dos amigos estaban durmiendo en la sala de espera. La visitaban a todas horas y procuraban no dejarla nunca sola, estaba muy agradecida con ellos.
Florencia también había ido a visitarla en cuanto se enteró de la situación, no podía creer nada de lo sucedido; pero lamentablemente ella debía encargarse de la empresa, así que no podía ir tan seguido.
-No tenían que haberse molestado, están hermosas –dijo con una pequeña sonrisa
De pronto Pedro frunció el seño al ver a un desconocido en la habitación.
-Ehhh… ¿Buenas tardes….?
-Soy el oficial Juan Ferrara, el encargado de la investigación sobre la señora Ch.
 Pedro estrechó su mano.
-Ah sí, creo que el Doctor Casillas mencionó su nombre.
-Esperaba poder hacerle unas preguntas sobre lo sucedido a la señora Ch, entre más rápido actuemos, más pronto acabara todo esto.
-Sí está bien oficial ¿se pueden quedar mis amigos?...por favor.
-Claro, no hay problema –dijo sonriendo amigablemente.
Pedro y Zaira tomaron sus lugares respectivamente, uno a cada lado de ella.
Sabían que esto iba a ser algo duro, pero ellos estarían allí para mantenerla de pie y con fuerza. El señor Ferrara comenzó con las preguntas.
-Me podría decir ¿Cuándo comenzó su marido a golpearla?
-Hace tres meses y medio.
-¿Qué pasó hace dos noches que la hizo huir?
Paula comenzó a ponerse nerviosa, Pedro y Zaira la abrazaron un poco más fuerte.
-Él…él…intentó…abusar de mí.
Pedro se tensó de inmediato. Ella no había dicho nada de eso anteriormente.
-Sé que esto va a ser un poco incómodo para usted, principalmente porque no me conoce, pero es necesario que me responda con toda sinceridad.
Paula asintió.
-¿Su marido la forzó a tener relaciones sexuales anteriormente?
-No. Nunca antes lo había intentado…yo no podía soportar que…-Paula comenzó a llorar
-¿Oficial es necesario seguir ahora? –preguntó Zaira
-Está bien Zai, entre más pronto, mejor.
-¿Estas segura? –preguntó Pedro más serio de lo normal
-Sí –dijo fuertemente
-En ese caso, prosigamos.
-¿Me podría relatar cómo fueron las cosas esa noche?
Paula con gran esfuerzo logró contar como sucedieron las cosas. No pudo evitar llorar, pero tener a sus mejores amigos junto a ella le daba fuerzas para todo. Facundo tenia que pagar por lo que le había hecho, no iba a salirse con la suya. -Después Pedro llegó por mí, y creo que el resto ya lo sabe.
-Déjeme decirle que usted fue muy valiente señora Ch., y con su testimonio será más que suficiente para encerrar al señor P. en la cárcel.
Paula asintió con la cabeza.
-¿Señora por que esperó tanto tiempo? ¿Por qué no denunció a su esposo desde que comenzó el maltrato?
-Me amenazó.
-¿Con que la amenazó?
-¿Es necesario que lo diga? ¿No basta con que le diga que me amenazó? Porque le aseguro que de lo contrario yo no me habría quedado callada.
-Lamento informarle que sí lo es. Esto puede determinar cuántos años más su marido podrá permanecer en la cárcel, agravaría los delitos de su esposo contra usted.
-No quiero decirlo.
-Señora Ch., no se retracte ahora.
-¡No me estoy retractando! ¡Yo a Facundo no lo quiero volver a ver en mi vida! ¡Él hizo que mi vida se vuelva un infierno!
-Paula tranquilizate… -dijo Zaira
-Por eso mismo señora Ch., es necesario que me diga con qué la amenazó. ¿Atentó contra su vida?
-¡Ya le dije que me amenazó, me amenazó y punto! –gritó
-Oficial Ferrara, creo que por hoy ha sido suficiente.-dijo Pedro levantándose y abriendo la puerta de la habitación - ¿Puedo hablar con usted afuera?
El oficial se levantó de su asiento y caminó al pasillo de la clinica.
Antes de salir Pedro consoló un poco a Paula, y salió.
-Paula, tenes que decirle al oficial que fue lo que….
-Zai, Pedro estaba aca. Él no se tiene que enterar. –dijo llorando
Ella la abrazó.
-Paula, ya cargaste con el secreto de Facundo durante mucho tiempo. ¿No crees que cargar con este también va a ser difícil? Pedro tarde temprano se va a enterar. No dejes que Facundo te siga arruinando la vida Pau…
Paula no respondió.
-Pensalo ¿sí? Yo ya no quiero que sufras más, si hablas Paula, todo esto va a acabar y vas a poder seguir adelante. Ya nada te atormentará más.
Zaira tenía razón, el peso de ese secreto se volvería tan grande como el de los maltratos de Facundo. Ella ya no quería secretos, ya no quería fingir, ya no quería mentir.
Le contaría la verdad a Pedro.
Solo esperaba que él no se sintiera culpable por nada.


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Ahi fueron 2 capitulos! Espero que les guste! Hasta mañana!:)

Capitulo 18


El sedante no tardaría en perder efecto.
Esperaba que Paula despertara pronto para saber por fin quien había sido capaz de causarle tanto daño.
Zaira había llegado hacia veinte minutos, no había parado de llorar al ver su amiga tan mal. No podía creer lo que estaba pasando. Mucho menos se imaginaba quien podía ser el responsable de esa monstruosidad.
Se sentía culpable por no haber estado con ella. Por no saber lo que estaba pasando. Sentía que le había fallado.
Pedro se encontraba igual. ¡Sabía que algo le estaba pasando! Pero no se imaginaba que fuera tan grave.
Pero más le sorprendía que Paula no dijera nada. Ella no era una mujer sumisa, ella no era de las que se quedaba callada, no dejaba de darle vueltas al asunto. La debieron de haber amenazado con algo, de lo contrario, ella no habría soportado semejante maltrato.
-Pepe, ella no se merece esto. ¿Por qué no nos dimos cuenta antes? Me siento tan mal.
Pedro abrazó a Zaira.
-Te entiendo, entiendo perfectamente cómo te sentis, pero alguna explicación debe haber para todo esto. Nosotros hicimos todo lo posible por averiguar que le estaba pasando. No te sientas culpable.
Zaira comenzó a llorar de nuevo.
-Sr. Alfonso, la Sra. Chaves ya despertó, ha llamado por usted. –dijo el Doctor Casillas.
Zaira y él se levantaron del asiento, ella levantó su vista hacia Pepe y asintió con la cabeza. Él depositó un beso en la cabeza de su amiga y caminó hacia la habitación donde se encontraba Paula.
Entró.
Sintió como su corazón se encogía, le dolía tanto verla así. Aun con toda esa angustia consiguió formar una pequeña sonrisa.
-Hola chuequita…
-Pedro… -consiguió decir antes de comenzar a llorar
-No, no, no… no llores. Por favor. Estás a salvo, ya no tenes por que llorar.
Él se acercó a abrazarla.
-Perdoname, perdoname por no haberte contado nada antes.
-Paula por Dios, no tengo nada que perdonarte.
-Ya no puedo más, te juro que ya no… -dijo llorando
-Pochi, odio tener que hablar de esto pero ¿Quién te hizo esto? ¿Quién te estuvo golpeando?
Ella lo vio directamente a los ojos.
-Fue…fue…Facundo.
Pedro apretó los puños.
-¡Oh Dios Paula! ¿Pero desde cuando pasa esto? ¿Desde cuándo te lastima? ¿No me digas que desde que se casaron?
-No, no. Fue desde hace como tres meses. Él no era así antes, te lo juro. No sé porque cambió tanto.
Él la abrazó más fuerte.
-Ya no va a volver a hacerte daño jamás, ya no Pau. Yo mismo me voy a encargar de eso.
-¡No! Alejate de él, por favor, es muy peligroso.
Pedro quiso ir corriendo a matar a esa basura, pudo ver el miedo en los ojos de Paula. No, no era miedo, era terror.
-¡Él tiene que pagar por lo que te hizo!
-¡Prometeme que no lo vas a ir a buscar! ¡Prometemelo! –gritó
Pedro vio tanta desesperación en Paula que no se pudo negar.
-Está bien, está bien, no lo iré a buscar. Tranquila.
-Esto fue un infiero Pedro…ha sido… -no pudo terminar de hablar.
Pedro por su parte no pudo evitar llorar junto a ella, era tan doloroso ver su dolor, era tan doloroso verla tan lastimada, no solo física si no emocionalmente.
-Ya todo acabó Paula, te prometo que Facundo nunca te volverá a hacer daño. Ni él ni nadie.
-Gracias por estar aca, gracias por estar siempre conmigo.
-Para eso estamos los amigos. Zai está afuera ¿queres verla?
-Esperemos unos minutos más.
Él sonrió.
Al cabo de quince minutos, Paula y Pedro fueron capaces de separarse, y Paula sentía que todo saldría bien. Sentía que era libre, que ya no estaba atrapada y que podría salir adelante.
No sería nada fácil, pero lo lograría. No solo su cuerpo había sido dañado, su corazón y su confianza estaban destrozados.
Ella amó a Facundo, estaba completamente segura. Ya no sentía más amor por él. ¿Cómo sentirlo? Él se había encargado de arruinarlo, de romperlo y ensuciarlo. Pero aun no comprendía cómo había sido capaz de lastimarla de manera tan brutal.
Él decía amarla.
¿La habría amado realmente algún día?
-¡Paula!
Zaira se tiró suavemente a los brazos de su amiga y ambas soltaron a llorar.
-Gracias a Dios que esto no pasó a más. Te quiero mucho Pau.
-Yo también te quiero Zai, lo siento.
-No seas tonta, no me tenes que pedir perdón por nada. ¿De acuerdo?
Ella asintió llorando.
-Paula ¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué te quedaste callada?
Paula no respondió. Echó una mirada furtiva a Pedro y luego regresó con Zaira.
-No tienes que responder ahora Pau. –dijo Pepe
-Pepe ¿puedes traer un vaso con agua para Paula?
-Sí, enseguida vengo.
Pedro salió de la habitación.
-Paula, ¿Pedro tiene algo que ver con que te hayas quedado callada?
-No le digas nada por favor –dijo derramando más lágrimas
-Pero ¿Por qué?
-Porque él se va a sentir culpable de lo que me pasó, y no es así. Yo tomé una decisión y aunque pude haber hecho otra mejor, no me arrepiento.
-Paula, explicate porque no te entiendo. ¿Qué puede ser tan importante para que no te arrepientas de haber aceptado este maltrato?
-Pedro y vos ya sospechaban que el problema eran los celos de Facudo hacia él ¿no?
La morocha asintió con la cabeza.
-Facundo me amenazó con lastimarlo, ¡Zai, me amenazó con matarlo si me iba de su lado! Me prohibió verlo, hablarle…. Y yo… yo no podía permitir que a Pedro le pasara algo por mi culpa. –dijo rompiendo a llorar
Zaira se acercó a ella y la abrazó.
-¡Dios mío Paula, cuanto lo siento!
-¿Ahora entendes por qué no dije nada? ¿Por qué no debía decir nada? ¿Por qué Pedro no se tiene que enterar?
-No voy a decir nada Pau, te lo prometo. Otra cosa que te prometo es que todos vamos a hacer hasta lo imposible porque ese bastardo pague por todo, el resto de su vida la va a pasar en la cárcel, no lo dudes.