miércoles, 8 de mayo de 2013

Capitulo 38


A primera hora de la mañana todos estaban presentes en la comisaria. Paula estaba decidida a no dejar pasar lo de Facundo, no permitiría que interfiriera en su vida de nuevo. No cuando había luchado tanto para volver a vivir, no cuando sabía que tenía al mejor hombre de su vida a su lado.
Enterraría de una vez por todas a Facundo y le demostraría que ya no le tenía miedo.
-Los implicados en el caso, pueden pasar.
Florencia fue la única que tuvo que quedarse en la sala, los acompañó porque pasó la noche en casa de Pedro, no quisieron que fuera sola a su casa, además ella tampoco quería estarlo.
-Necesito que se presenten y cada uno dé su versión de los hechos.
Paula fue la primera en dar su testimonio, Pedro tuvo que aguantarse la furia que le provocaba escuchar como Facundo se había atrevido a tocarla y lastimarla. Paula no evitó nada y algo que no sabía si tomarlo bien o mal era que Paula se mostraba fuerte, ¿Comenzaría de nuevo a construir esa barrera que a él tanto le costó derribar?
Florencia dio su declaración, a pesar de ser corta debido al golpe que le dio Facundo. El comisario tuvo que tomar fotos de los daños causados a ellas como evidencia para el caso. Nadie se opuso a nada.
El siguiente y último en pasar fue Pedro, quién detalló la vista que tuvo al ver a Facundo golpeando a Paula y luego como se dio la pelea de ambos. La sesión de las declaraciones terminó.
-¿Cómo salió? –preguntó Paula.
-¿Perdón Señorita Chaves?
-Quiero saber cómo y por qué Facundo salió de la cárcel.
-Esa información no puedo…
-¡A mí me deben una explicación de cómo ustedes dejaron que ese desgraciado saliera de la cárcel! ¿Qué no ve que lo primero que hizo fue ir atacarme a mí? –dijo algo exaltada.
Florencia y Pedro intercambiaron una mirada, más no hicieron nada.
El comisario suspiró.
-El señor P. estaba siendo trasladado a su cita de psiquiatría, al parecer varios de los presos y el mismo psiquiatra planearon el escape.
Paula apretó su mandíbula.
-¿Así de fácil?
-Señorita…
-¡No! La señorita tiene razón. ¿Cómo es posible que ese hombre haya salido así como si nada? ¡Pudo haberla matado y no solo a ella! De mi cuenta corre que esto no quede así. –dijo Pedro.
-Señor Alfonso… Les doy mi palabra a los tres que esto no va a volver a suceder, el señor P. posiblemente pasará ahora el resto de sus días en la cárcel, la condena ya no será la de antes. Con respecto a los demás implicados, su caso ya está siendo evaluado por un juez.
-¿Se encuentra aca aun Facundo?
-Sí, es cuestión de minutos que los directores del penal en donde se encuentra vengan por él.
-Quiero verlo.-dijo Paula.
-¿Qué? –preguntó atónito Pedro.
-Quiero pasar a ver a Facundo antes de que lo lleven al penal–dijo Paula con determinación.
-¿Está segura?
-Sí –dijo firme
-Pau…
Paula volteó con Pedro, él la tomó de las manos y se alejaron un poco de los demás.
-Necesito hacerlo Pepe, si de verdad quiero que lo nuestro funcione, si queremos hacer una vida juntos tengo que enterrar esto de una vez por todas.
-Pero…
Paula colocó un dedo sobre sus labios.
-No me va a pasar nada, habrán policías alrededor por si a Facundo se le ocurre acercarse.
Pedro suspiró resignado. Debía dejar a Paula enfrentarse y ganar aquella lucha que comenzó desde el momento en que todo salió a la luz. Era la única forma en que ella podría estar en paz.
-Esta bien, pero cualquier cosa gritas ¿sí?
Paula sonrió.
-Trato hecho. Gracias por entenderme, te amo.
-Te amo.
Paula se acercó a él, Pedro tomó posesión de sus labios, brevemente se brindaron todo el amor y apoyo que pudieron con ese beso.
-¿Lista? –preguntó el comisario.
-Sí.
Paula se internó en la habitación en donde se encontraba Facundo, él al verla sonrió.
-No me digan, ¿Un careo?
-No, yo pedí verte.
Facundo no pudo ocultar su sorpresa.
-¿A qué debo el honor de tu visita entonces…mi vida?
Utilizó aquel apodo que ambos adoptaron al casarse, Paula casi rió.
-¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué regresaste? ¿Por qué comenzó todo esto Facundo? ¿Por qué cambiaste?
-¿Queres que te lo diga?
-Sí.
-Vos lo provocaste todo, si no te hubieras seguido viendo con ese periodista, nada de esto habría pasado. Vos sos la culpable de que estemos así en este momento.
Paula sonrió.
-Yo no soy la culpable de nada. Yo te quise Facundo, no hice nada para que dudes de mí, nunca estuve ni con Pedro ni con nadie más mientras estuvimos casados. Te di mi vida, te entregué mi corazón. Yo no tengo la culpa de nada, vos te encargaste de  que lo que  yo sentia que daba por vos se convirtiera en nada.
-Te vas a ir al infierno por mentirosa, estoy segura que ese anillo que traes es de Pedro.
-Si, es de él. Que no te quede la menor duda que me voy a casar con Pedro.
-¿Lo decis así como si nada? –dijo un poco alterado.
Los guardias se pusieron atentos.
-Pedro fue mi amigo desde la universidad y eso vos ya lo sabías cuando nos casamos. Nunca fuimos nada más antes y durante nuestro matrimonio. Nuestra relación cambió ahora que nos divorciamos.
-¡Sos una maldiita zorra! ¡Lo único que esperaste fue el maldito divorcio para tirarte al imbécil ese!
Facundo se levantó furioso. Los guardias caminaron hacia él pero Paula los paró.
-Facundo no vine a provocar nada, simplemente vine a terminar todo lo que teníamos pendiente. Vos ya no sos parte de mi vida, no sé por qué demonios regrésate pero te aviso que no me vas a destruir. Si no lo lograste antes, mucho menos ahora. Fui una estupida al callarme todo lo que estaba sucediendo en el pasado, pero cambie.No te tengo miedo, no tengo nada que me ate a vos. Sos mi pasado, Pedro es mi presente y mi futuro, que te quede claro. Amo a Pedro con todo el corazón.
-¿Vos crees que él siente lo mismo por vos? ¡Si no vales nada! ¡Nunca serviste para nada! ¡Siempre fuiste una coqueta con todos, lo único que sabias hacer era cocinar y limpiar! La cama no era nada espectacular con vos, el pobre tipo está haciendo todo esto por eso, ¡Vaya desilusión la que se va a llevar!
Paula sonrió.
-Te equivocas Facundo. Pedro siente por mí exactamente el mismo amor que yo siento por él. Ahora comprendo que vos nunca me amaste, simplemente fue un capricho, lujuria, una obsesión lo que te llevó a casarte conmigo. El amor es sincero, no es egoísta, no es posesivo. Te quiero agradecer por darme la oportunidad de amar a alguien de verdad, porque me acabo de dar cuenta que lo que yo sentía por vos tampoco era amor.
Facundo no lo pudo soportar y se lanzó contra ella.
Los guardias inmediatamente lo tomaron con fuerza, mientras él se retorcía por intentar zafarse de sus brazos.
-También te quería decir que… te perdono. Te perdono por todo lo me que hiciste.
Facundo dejó de retorcerse, y vio fijamente a Paula a los ojos.
-Chau Facundo.
Facundo se derrumbó y comenzó a llorar.
-Chau Paula –susurró…

-----------------------------------------------------------------------------------

Espero que les guste el cap! 
Y como siempre agradezco, de corazon, sus comentarios! :)

ANTEPENÚLTIMO CAPITULO!
Hasta mañana! :)

martes, 7 de mayo de 2013

Capitulo 37


Paula abrió los ojos lentamente. No asimilaba en donde se encontraba.
Enfocó su vista hacia su lado izquierdo y vio a Pedro dormido en el sofá.
¿Por qué había regresado Facundo? ¡Por qué justo ahora! ¡Por qué cuando por fin creía que podía ser feliz! ¿Todavía tenía que seguir sufriendo? ¿Qué no era suficiente ya?
Paula no pudo evitar comenzar a llorar, pero ya no tan efusivamente como antes.
Pedro escuchó algo a lo lejos. Despertó inmediatamente. Quería matar a Facundo con sus propias manos. Se levantó rápidamente del sofá y se colocó en cuclillas a un lado de Paula.
-Hey…hey, princesa no llores que se me parte el corazón.
-¿Por qué regresó? ¿Qué no hizo suficiente daño ya? –dijo llorando.
Pedro comenzó a acariciar su cabello, intentando calmarla.
-No sé por que regreso, pero te juro que no voy a permitir que se vuelva a acercar a vos. Siento no haber estado ahi cuando él llegó.
Paula levantó su mano derecha y tocó suavemente el rostro de Pedro.
-No sabíamos que iba a llegar, no te disculpes por eso, llegaste en el momento indicado, como siempre. ¿Te lastimó mucho?
-No te preocupes por mí, estoy bien. ¿Qué te hizo ese imbécil antes de que llegara?
Paula desvió la mirada y detuvo su caricia.
-Pau…
-No es necesario que lo sepas.
-No te quiero presionar pero necesito que me digas que te hizo. Esto no se puede quedar así.
-Pepe…
Paula relató cómo pasaron las cosas de principio a fin, Pedro había tenido que apretar la mandíbula y aguantarse las ganas de salir a reventarle la cara a Facundo. Sentía una impotencia tan grande al no haber estado allí para defenderla.
-Dios Pau…. Siento no haber estado ahi… yo tendría que haber estado con ustedes.
-Deja de decir eso. No había manera de que pensáramos que Facundo estaría allí. Pero no paso nada grave, eso es lo que hay que agradecer. ¿Florencia se encuentra bien verdad?
 Pedro asintió.
-El golpe no fue grave, hay que esperar a que despierte nada más.
-¿Te puedo pedir una cosa?
-Lo que quieras.
-Abrazame.
Pedro se levantó y subió con Paula a la cama…ella se sentó y se aferró a él.
Pedro ya no dijo nada más, solo dejó que se desahogara.
-No me sueltes por favor, no me dejes sola. –dijo sollozando.
-Aca estoy Pau, no me voy a ir a ningún lado.
Pedro tuvo que aguantarse las ganas de llorar, tenia que ser de nuevo aquel poste al cual Paula se podría aferrar, debía ser fuerte para que ella pudiera aguantar.
Paula lloró hasta quedarse sin lágrimas, finalmente pudo quedarse dormida, Pedro no se movió ni un centímetro. No lo haría. No la dejaría sola; sin darse cuenta él también se quedó dormido.

Florencia ya estaba de pie y consiente, era libre de irse a la hora que ella quisiera.
-¿Segura que te sentis bien?
-Solo me duele el golpe, estoy bien no te preocupes.
-Bueno, cualquier cosa me avisas y nos volvemos al hospital ¿de acuerdo?
-Sí, sí.
-¿Cómo está Pau?
-La verdad no lo sé. Cuando la fui a ver aun estaba dormida.
-¿Está internada?
-No, nada más le dieron un calmante, puede irse en cualquier momento.
-¿Te parece si pasamos por ella y nos vamos? Estar acá me deprime.
-Me parece una buena idea.
Caminaron juntos hacia la habitación donde se encontraba Paula, al abrir la puerta se sorprendieron de la escena que encontraron.
Paula y Pedro estaban durmiendo juntos, ella recostada en el pecho de él, y él abrazándola fuertemente.
-¡Miralos! Se ven divinos.
-Definitivamente nacieron para estar juntos.
-Esto indica que Paula no reaccionó tan mal a lo de Facundo.
-Sí, creo que tenes razón. Así tiene ser, ese ******* no tiene de tener ningún poder sobre ella ya.
-¿Te parece que debamos despertarlos?
-Aunque no quiero, sí. No creo que a Paula le guste despertar y estar encerrada en este cuarto de hospital.
-Sí, se va a sentir mejor en casa.
Zaira entro a la habitación con cuidado, se acercó a Pedro y comenzó a despertarlo.
-Pepe…Pepe… Despertate –susurró.
-Mmm…
-Soy Zai…
Pedro comenzó a abrir los ojos y a reaccionar.
-¿Qué pasa?
-Creo que es mejor que nos vayamos a casa, Florencia ya está dada de alta, hace unas horas despertó.
Pedro asintió con la cabeza, mientras que Zaira salía de la habitación para darles espacio a los dos a reaccionar.
-Pau –dijo al mismo tiempo que acariciaba su cabeza.
Ella se acomodó aun más.
Pedro sonrió.
-Pochi, despertate…es hora de irnos a casa.
Paula se rascó los ojos.
-¿Qué hora es?
-No tengo la menor idea, pero entre más pronto salgamos de aca mejor ¿no?
Ella asintió.
Paula se levantó primero, Pedro la siguió, poco a poco se despejaron y tomados de la mano salieron de la habitación.
Florencia se lanzó a sus brazos.
-¡Pau!
Paula la abrazó fuertemente.
-¡Flor! ¿Estás bien?
-Sí, sí… ¿Vos como estas?
-Ahora estoy perfecta. Pero voy a estar mucho mejor en cuanto vaya a la comisaria.
Todos se quedaron sorprendidos.


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Espero que les guste el cap!
Garcias por los comentarios y la buena onda chicas!
Hasta mañana!:)


ULTIMOS 3 CAPITULOS!

lunes, 6 de mayo de 2013

Capitulo 36


Paula lloraba desconsolada con Florencia en sus brazos.
No había dejado que nadie se acercara a tocarla, ni siquiera a una mujer.
Al verla Pedro sintió su corazón partirse en dos.
-Mi vida…
Paula levantó la vista con los ojos vidriosos a causa de las lágrimas.
Pedro se acercó a ella y la abrazó fuertemente.
Paula recostó su cabeza en él, sin embargo no soltó a Florencia. Ella continuaba llorando fuertemente.
-Shhh… ya pasó. Pau tranquila, ya pasó.
Pero Paula no dejaba de llorar.
-Era Facundo otra vez… Facundo… Facundo.
Pedro maldijo para sus adentros. Paula estaba demasiado alterada.
-Shhhh….
El sonido de la policía y la ambulancia comenzó a escucharse hasta que llegaron al lugar. Los policías comenzaron a preguntar sobre lo sucedido y se llevaron a Facundo. La ambulancia se había llevado a Florencia acostada en la camilla, Pedro y Paula iban dentro.
Al llegar al hospital se llevaron a Florencia a urgencias, Pedro tuvo abrazada a Paula todo el camino, incluso seguían abrazados en ese momento y ella no dejaba de llorar.
-Señor lo debemos revisar.
-Estoy bien, no se preocupe.
-Señor está sangrando, por favor déjeme atenderlo.
-¿Podría darle algo para calmarla? No dejo de llorar en todo el tiempo, está muy alterada.
El doctor asintió y en cuestión de minutos Paula ya se encontraba recostada en una de las camas del hospital, junto a ella estaba Pedro, quien estaba siendo atendido por un médico.
Pedro no le quitaba la vista de encima, no estaba dispuesto a dejarla sola en ningún momento.
-Tuvo suerte de no romperse ninguna costilla señor Alfonso.
Pedro no respondió.
-¿Se encuentra bien?
Pedro volvió la vista al doctor y asintió.
-¿Sabe algo de la señorita Florencia Uschi?
-No se preocupe, afortunadamente el golpe que recibió no fue grave, no tendrá ninguna consecuencia, solamente tendremos que esperar a que despierte.
-Una buena noticia.
El doctor asintió.
-Siento mucho lo sucedido el día de hoy, cualquier cosa estamos a la orden.
-Gracias.
El doctor salió de la habitación. Pedro se sentó al lado de Paula y el estómago se le revolvió al ver el morado que ya había comenzado a notarse en su mejilla.
¿Cómo mierda había conseguido salir de la cárcel? ¿Por que no había estado él cuando llegó Facundo? Tenía miedo de las consecuencias que esto tendría en Paula, no era justo que ella que había luchado tanto para superar su pasado, éste la volviera a lastimar y cambiara su vida en cuestión de minutos.
Tomó su celular y llamó a Zaira.
No le informó de nada por teléfono, sería mejor hablar con ella en persona.
Al llegar al hospital, Pedro salió de la habitación.
-¡Pedro Dios mío! ¿Que paso? ¿Por qué Florencia y Paula están en el hospital? ¿Qué te pasó? ¡Estás lleno de sangre y moretones!
-¡Zaira calmate por favor!
Pedro la tomó de las manos e hizo que se sentaran en unas sillas que estaban cerca.
Pedro tragó saliva antes de hablar.
-Hoy en la tarde, yo salí a buscar comida para que Flor, Paula y yo almorcemos antes de que unas personas de la compañía eléctrica llegarán a la oficina. Cuando regresé… Facundo tenía a Paula tomada de los brazos contra una pared y Florencia estaba inconsciente en el suelo.
-¡Qué! ¡Facundo! ¿¡Pero qué estaba haciendo ahi?!
-¡No lo sé, no tengo idea de cómo se pudo escapar! ¡Te juro que me le tiré encima solo cuando vi la escena! Pero no se que habrá pasado antes… Paula, Paula se encontraba muy mal después.
Lo último lo dijo al borde de las lágrimas.
-Pepe…
Zaira lo abrazó fuertemente y Pedro se aferró a ella.
-¡No es justo! ¡Vos sabes cuánto le costo superar todo para que de la nada Facundo regrese y venga a arruinarlo todo de nuevo! ¡Justo ahora!
-Pepe calmate, debemos ser fuertes por Paula.
-¡Ya lo sé! Pero esta vez las cosas son diferentes. Paula y yo ya no somos simples amigos. Además ayer…
-¿Ayer qué? ¿Tiene que ver con todas la velas que encontré al entrar a la casa?
Pedro asintió.
-Siento que te enteres así. Ayer le pedí casamiento a Paula, ella aceptó.
Zaira se llevó las dos manos a la boca. Pero no supo cómo reaccionar; por una parte quería saltar de felicidad y abrazar a su amigo, pero por otra no era una buena idea.
-Pepe, Dios mío…
Pedro sacó una sonrisa triste.
-Tengo miedo de cómo vaya a reaccionar Paula.
-pepe, ella te ama. Tuvo la confianza suficiente como para estar con vos…¡Para aceptar casarse con vos! No creo que las cosas vayan a cambiar mucho.
-No lo sé, Zai… no lo sé.
-¿Florencia como está?
-El doctor me dijo que su golpe no fue nada grave, solamente hay que esperar a que despierte.
Zaira suspiró.
-Bueno, en ese caso yo me voy a ocupar de averiguar qué pasó con Facundo, vos ya tuviste suficiente por hoy. Anda con Paula que yo me encargo de Flor.
Pedro sonrió levemente.
-Gracias Zai.







---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Ultimos 4 capitulos!

Gracias por sus comentarios y buena onda siempre! :)
Espero que les guste el cap!
Hasta mañana chicas!

domingo, 5 de mayo de 2013

Capitulo 35


No podía ser verdad, debía estar soñando. Facundo no podía estar de pie frente a ella. ¡Él estaba en la cárcel!
-Te dije que ya sabías mi nombre –sonrió levemente
-No…vos … ¡vos no podes estar aca!
-Pues ya ves. Te dije que me iba a vengar y aca estoy. Yo siempre cumplo lo que prometo.
Paula estaba paralizada.
-¿¡Cómo escapaste?!
-Fue lo más fácil del mundo, pero no pienso decirte nada. No tengo mucho tiempo, así que de la charla vamos a pasar a la acción.
Florencia salió de su oficina justo en ese momento y gritó horrorizada al ver al hombre que acaba de entrar a la tienda.
Él rápidamente la agarró del cabello y la tiró hacia el piso. Florencia se golpeó la cabeza contra el suelo, quedó inconsciente instantáneamente.
-¡Florencia! –gritó ella.
-¡Cállate! ¡No grites!
Paula intentó correr a su oficina para encerrarse en ella, pero Facundo la había alcanzado en un santiamén.
-¡Soltame! ¡Soltame!
-¡Que te calles dije!
Paula volvió a sentir aquel ardor en su mejilla, aquel ardor que pensó jamás volver sentir.
-Creo que ya te olvidaste de que a mí me tenes obedecer. El día en que te escapaste estuvimos a punto de hacer algo que hace mucho tiempo no hacíamos, más bien una obligación que una mujer casada debe de cumplir.
Paula abrió los ojos aterrada.
-A mi no me vas a dejar con las ganas. ¡En este momento me encargo de que cumplas tus obligaciones y después me voy a encargar de ese periodista!
-¡No te atrevas a tocarme Facundo! ¡Nosotros ya no estamos casados! ¡Vos te encargaste de eso! - gritó mientras trataba de soltarse de sus brazos, pero él era demasiado fuerte.
-Eso es lo que vos decis. Para mí seguimos siendo marido y mujer.
Facundo la tomó de los brazos y tiró absolutamente todo lo que se encontraba en el escritorio principal al suelo. Tiró a Paula encima y él se subió en ella.
-¡No! ¡Soltame! –gritó en llanto.
Facundo tomó su rostro con dureza en las manos y la besó. Mordió su labio superior causando un gemido de dolor a Paula y rápidamente comenzó a tocar cada parte del cuerpo de ella, detuvo su mano un momento en su feminidad y la frotó rápidamente.
Paula jamás había sentido tanto asco en su vida. Se contoneó como pudo intentando soltarse hasta que Facundo se enojó.
-¡Quedate quieta !
Tomó sus manos y las juntó hasta que sintió como algo lo lastimó.
-¡Mi*erda! ¿Qué demonios tenes ahí?
Pavor. Eso describía perfecto lo que Paula estaba sintiendo, Facundo se daría cuenta que estaba comprometida, estaba perdida.
Él levantó su mano con fuerza y vio el anillo, la furia que transformó su rostro fue algo espantoso.
-¡Qué demonios es esto!
Paula no pudo responder.
-¿Estás comprometida? ¡Sos una zorra!
Facundo la levantó de la mesa y comenzó a sacudirla.
-¿Con quién estás comprometida maldita sea?
Paula seguía sin responder.
Enfurecido, Facundo la puso de pie y la tiró contra la pared sosteniéndola de los brazos.
-¿Estás con ese periodista verdad?
Paula cerró los ojos. Facundo volvió a rematarla con la pared.
-¡Lo sabía! ¡Si desde que estábamos casados estabas con el!
-¡Dejame!
-¡No! Me diste una razón más para demostrarle a ese imbécil que sos mía. ¡Solo mía!
Facundo comenzó a desabrocharle el pantalón a Paula.
-¡No me toques! –gritó desesperada.

La campana de la tienda volvió a sonar.
-¡Ayudenme! –gritó Paula.
No podía ver quien había entrado a la oficina. Al tiempo que gritó, Facundo volvió a pegarla contra la pared.
Pedro sintió su alma irse y regresar a su cuerpo. ¡Facundo tenía paula tomada de brazos y con una mano le estaba abriendo el cierre de sus pantalones!
La ira subió a su cabeza y sin pensarlo dos veces se lanzó hacia él.
-¡Soltala ahora mismo animal!
No esperó a que él le respondiera y lo tomó de los hombros separándolo definitivamente de Paula, lo que provocó que ella de desplomara en el suelo.
Al separarlo de ella Pedro le propinó un golpe con toda la fuerza del mundo en el rostro. Facundo cayó al suelo.
Facundo comenzó a reírse.
-¡Paula andate!
-¡No te pienso dejar aca!
-¡andate! –gritó enfurecido.
-Pero…
-¡Voy a estar bien Paula, anda! ¡Llevate a Florencia también!
Paula no dijo nada más, se abrochó los pantalones y corrió hacia Florencia.
-No tan rápido –dijo Facundo.
-¡Vos callate imbécil!
Facundo se tiró hacia Pedro y ambos cayeron al suelo, Paula comenzó a gritar, pero ellos dos no dejaron de golpearse en ningún momento.
-¡Andate ya!
Paula con lágrimas en los ojos, como pudo levantó a Florencia y arrastrada salió de la oficina pidiendo ayuda a gritos.
Muchas de las personas de alrededor salieron al escuchar los gritos de Paula.
-¡Dios mío Paula! ¿Qué paso?
-Señora Millar por favor llame a la policía y una ambulancia. ¡Por favor!
-¿Pero qué paso?
 -¡Un ladron entro en la tienda! ¡Pedro está adentro con él! Por favor llame a la policía.
La señora Millar regresó a la tienda corriendo, los hombres que escucharon la historia no dudaron en ir a ayudar a Pedro.
Se metieron en la tienda para ver como los dos hombres estaban golpeándose de una manera estrepitosa. Pero eran mayoría.
Como pudieron se metieron en la pelea recibiendo un golpe que otro, hasta que por fin lograron separarlos, tres hombres tenían sostenido a Facundo y dos a Pedro.
-¡Sueltenme! ¡Tengo que matarlo!
-¡Pedro, calmate por Dios!
Facundo soltó una carcajada.
-Debo admitir que para ser un periodista de cuarta tenes fuerza, pero tus golpes no me van a quitar la satisfacción de haber tocado a Paula. Nada en este mundo va a borrar el hecho de que ella haya sido mía alguna vez. Y lo volverá a ser.
-¡No te atrevas a hablar de esa manera de Paula!
Pedro no lo pudo soportar. Se soltó de los dos hombres que lo agarraban y golpeó Facundo directamente en el rostro, el golpe lo dejó inconsciente.
Volvieron a tomar a Pedro antes de que hiciera una locura.
-¡Pedro calmate! ¡Ya está inconsciente y la policía viene en camino!
Pedro respiraba aceleradamente, la adrenalina corría por todo su cuerpo. No podía olvidar la imagen de Facundo tocando y golpeando a Paula.
Paula.
-¿Dónde está Paula? –preguntó
-Afuera.
Pedro salió corriendo.


-----------------------------------------------------------------------------------

Ay! NO me odien! :( 
Espero que les gusten!

ULTIMOS CAPITULOS!
Hasta mañana! :)