miércoles, 1 de mayo de 2013

Capitulo 28



Pedro después de unos minutos salió de la habitación completamente anonadado.
¡Había aceptado! ¡Había sido un sí!
¿No estaría soñando?
No, el dolor en su mejilla después de haberse golpeado indicaba que no.
¡Quería saltar! ¡Quería gritar! ¡Quería que fueran las ocho de la noche!
¿Dónde se habían metido ahora Zaira y Florencia? ¿Por que no estaban cuando las necesitaba?
Quería contarles que Paula había aceptado la invitación con una sonrisa, necesitaba urgentemente la opinión de ellas sobre la ropa que llevaría. Porque ya había pensado en eso.
De pronto de la nada ambas salieron corriendo hacia él.
-¡Qué te dijo! ¡Qué te dijo! ¡Qué te dijo! –gritaron al unísono
-¡Shhhh! ¡No griten que las va a escuchar! Vamos afuera.
Todos caminaron hacia el jardín de la casa rápidamente, las mujeres interesadas por saber la respuesta de su amiga y Pedro por gritar a los cuatro vientos que Paula había aceptado.
-¡Ahora sí! ¡Contanos!
Pedro puso un rostro serio.
Zaira y Florencia se asustaron.
-Pepe, no me digas que…
Pedro suspiró y luego gritó.
-¡Dijo que sí! –acompañado de una sonrisa enorme.
-¡Qué! –gritaron de nuevo
-¡Aceptó la invitación! – dijo al tiempo que abrazaba a amabas.
Florencia y Zaira se rieron. Sin embargo lo felicitaron.
-¡Entonces yo me quedo con vos y Flor se van con Paula!
-De acuerdo – dijo sin rechistar
Estaba demasiado emocionado y feliz. Haría cualquier cosa por seguir en ese estado.
-¡Hola Pau! ¿Cómo estás?
-¡Hola Flor! ¡Estoy muy emocionada! ¡Necesito contarte algo! –dijo con una sonrisa.
Florencia tuvo que tragarse su sonrisa y sus gritos.
-¿Qué pasó?
-Pedro me invito   cenar en "Le Bonne”…
-¿Y?
-¡Le dije que sí! –gritó
-¡Paula! ¡Sabía que recapacitarías! ¡Oh Dios estoy muy feliz por los dos! ¡Ya vas a ver como todo sale increíble!
-Los nervios me están matando…
-Pero no tanto, porque tenes una sonrisa….
Paula rió.
-Hace mucho que no me sentía así de emocionada.
-Eso quiere decir que vamos por buen camino –dijo sonriendo –ahora vamos a ver que te pondrás esta noche.
-¡Gracias a Dios te tengo aca…!


-¿Con corbata o sin corbata? –preguntó él
-Esta es una decisión difícil….sin corbata y un poco abierta la camisa tendrás un aire muy sexy…pero por otro lado "Le Bonne" es un lugar muy exclusivo.
-¿Muy sexy? –dijo divertido Pedro.
-¡Oh bueno! También soy mujer y sé cómo te ves. Ser tu amiga tampoco me convierte en ciega.
Pedro soltó una carcajada.
-¿Entonces?
-Sin corbata, aparte de sexy, Paula no sentirá que van tan serias las cosas.
-Por lo tanto será más relajado.
-¡Exacto!
-Muy buena idea tengo que de decir. No sé qué haría sin tu ayuda Zai.
-¡Para eso estamos compañero! -Dijo guiñado un ojo

-¿Rojo o negro?
-Bueno el rojo es atrevido, me gusta. Pero el negro creo que  es más acuerdo a la situación.
-Tenes razón, tampoco quiero dar a pensar otras cosas.
Florencia rió.
-Creo que Pedro lo hará no importando el color de tu vestido.
Paula abrió la boca, mientras lanzaba un golpe suave a su amiga.
-¡Callate! Apenas me estoy acostumbrando a la idea de empezar a salir con Pedro.
-De acuerdo, de acuerdo, no hablo más de ese tema por el momento.
-¿Crees de verdad que el vestido está bien?
-¡Que sí mujer! ¡Qué indecisa sos por Dios!
-¡Estoy nerviosa! Además con todo lo que hice sufrir al pobre, creo que alguna recompensa tiene que tener.
Florencia sonrió.
-Pau, lo que tienes que hacer es relajarte y dejarte llevar. Estoy segura que las cosas saldrán mejor de lo que esperas.
Paula suspiró.
-Bueno, voy por un vaso con agua. ¿Vas a estar bien sin mí unos segundos?
-Anda tranquila.
Florencia salió de la habitación y fue corriendo hacia la de Pedro, en el camino se encontró con Zaira.
-¿Cómo vas?
-Todo listo. ¿Vos?
-Estaba un poco indecisa respecto al vestido pero al fin se decidió por uno.
-¡Perfecto! ¿Intercambiamos papeles?
-¡Por supuesto!
Zaira y Florencia se estaban muriendo por ir a ver a sus compañeros.
-¡Pepe!
-¿Qué te parece?
-¡Estás perfecto! ¿Sexy eh? Me encanta eso de que no lleves corbata.
Pedro rió.
-¡Creo que van a hacer una combinación perfecta! ¡Pau está hermosa con el vestido que elegio!
-No me digas eso…. Las horas se me hacen eternas.
Florencia rió.
-Te repito lo que le dije a Paula, relájate y vas a ver como las cosas saldrán mejor de lo que esperas.

-¡Paula estas preciosa! –dijo con una sonrisa
-¡Zai! ¡Voy a salir con Pedro! –gritó
Ella sonrió.
-¡Ya lo sé! ¡Yo estuve ayudando a Pepe! Te prometo que en cuanto ambos entren al restaurante habrá envidia en el ambiente.
Paula rió con ganas.
-No te rías, sé que te vas a quedar con la boca abierta en cuanto lo veas. ¡Está hermoso!
-Gracias por ponerme más nerviosa de lo que ya estoy.
-Es un placer.


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Bonus track! 3 capitulos!
Que pasen un lindo feriado!
 Hasta mañana! :)

Capitulo 27


No podía dormir.
No después de por fin dejarse sentir lo que tanto estaba escondiendo. Sí, tenía miedo, mucho miedo.
Decidió dejar de dar tantas vueltas en su cama y se sentó, tenia de tomar una decisión pronto o podría perder a Pedro.
¡Claro que había sentido el cambio en Pedro! Pero sus amigas la habían descubierto, ella se estaba haciendo la loca, porque tenía miedo de saber la verdad. No sabía cómo reaccionar a los sentimientos de Pedro y mucho menos a los que ella estaba sintiendo por él.
¡Eran amigos de toda la vida!
¡Era Pedro!
Todo era tan confuso… ¿Porqué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? No encontraba respuesta a ninguna de esas preguntas que no dejaban de pasar por su mente desde la conversación con sus amigas. De lo que si estaba segura es que Pedro no era el único en estar sintiendo más que cariño.
¿Qué se suponía que debía de hacer?
Florencia no tenía toda la razón, ella sabía perfecto que Pedro jamás se convertiría en Facundo, no habría modo de que ella siguiera teniéndole tanta confianza si pensara que Pedro podría cambiar de esa manera. Pero debía aceptar que le asustaba estar enamorándose de Pedro, porque si algo salía mal entre ellos dos, ya nada sería igual.
Nada.
¡Pero no podía ignorar sus sentimientos! Mucho menos los de Pedro, no era justo para ninguno de los dos.
Por una parte quería saltar a esa montaña de sentimientos y dejarse llevar, pero por otra….era mejor detenerse.
¿Detenerse de qué?, se preguntó a si misma. ¿Acaso ya habían comenzado algo? ¡Ni si quiera se habían besado! ¿A qué demonios le tenía tanto miedo? Si los sentimientos se estaban presentando en ambos debía ser por algo.
No podría estar encerrada en su coraza toda la vida. Facundo había provocado que ella se protegiera ante cualquier persona que considerara que pudiera dañarla, a los únicas personas que dejaba entrar de manera personal eran Zaira, Florencia y por supuesto Pedro.
Nadie más.
Ya no quería no sufrir, no quería regresar al infierno, jamás lo volvería a hacer.
Ahora se daba cuenta de que….estaban hablando de Pedro Alfonso.
Su amigo de toda la vida, el que siempre estuvo con ella cuando necesito ayuda, el que nunca la dejo sola, el que nunca le hizo daño.
¿Entonces? ¡Que tanto estaba pensando!
Una sonrisa apareció en sus labios al mismo tiempo que su corazón se aceleraba; su respiración tampoco era normal ya.
¡Se daría una oportunidad con él!
Los dos la merecían.
Pedro sería incapaz de lastimarla, por lo menos no adrede. Valía la pena arriesgarse, aun cuando su amistad estuviera en juego.
Pero estaba segura de que aunque las cosas entre ellos no salieran bien, nunca dejarían de ser amigos; porque el cariño que ambos se tienen es demasiado grande.
Esta era una de esas oportunidades que jamás se volverían a presentar en su vida, y ella no estaba dispuesta a dejarla pasar. Haría hasta lo imposible por lograr que entre los dos las cosas funcionaran. Porque ella quería ser feliz…con Pedro.
El día de mañana, sería muy interesante.

-¡Vamos Pepe…animate!
-No sé… sé que dije que esperaría hasta el fin de semana pero….
-¿Entonces? ¿Qué te cuesta preguntarle?
-Estoy seguro que lo va a tomar como una salida de amigos, de nuevo.
-Invitala a cenar a "Le Bonne"
-¡Sí, esa es una excelente idea! –gritó Zaira.
-No hay manera que alguien piense que una cena en ese restaurante es una salida de amigos –dijo Florencia.
Pedro se quedó meditando. Tal vez sus amigas tuvieran razón, esa invitación no se podría mal interpretar, era una indirecta demasiado directa.
Se dio cuenta que siempre que él invitaba a Paula a salir, era a lugares que ellos solían frecuentar siempre, o no eran lo suficientemente diferentes. Probablemente había estado haciendo todo mal y por ello Paula no comprendía sus mensajes.
Suspiró.
Se arriesgaría, aunque el corazón se le quebrara en el proceso.
Paula valía la pena.
-Está bien…
Zaira y Florencia saltaron de alegría al escuchar la decisión de Pedro.
-¡Nosotras te vamos a ayudar a prepararte!
-¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! …. Tranquilas que ni siquiera le pregunte. Existe la posibilidad de que no acepte la invitación.
Ambas sonrieron interiormente, Paula aceptaría. Eso esperaban.
-De acuerdo, pero en cuanto le preguntes nos tenes que dar una respuesta.
-No puedo creer lo chismosas que se volvieron las dos.
-¡No es por eso! ¡Es para que nostras los ayudemos a arreglarse a los dos! ¡Es una noche especial!
Pedro se rió, pero en el fondo estaba infinitamente agradecido por su interés.
-Gracias – dijo sonriendo
-¡Así me gusta! ¡Positivismo!
-Ahora anda…entre más rápido nos saques de este estado de nervios, mejor para todos.
Pedro tomó aire y se levantó de su asiento. Se detuvo unos minutos y comenzó su viaje hacia la habitación de Paula.
De nuevo se detuvo al estar enfrente a la puerta, se llenó de valor y tocó.
-Adelante…
Pedro sentía que se iba a desmayar.
-Hola…-dijo al entrar
-¡Hola Pepe! –dijo alegre.
Estaba de buen humor, eso era algo bueno pensó.
-¿Estás ocupada? Porque si lo estás puedo volver más tarde…
-No, no… ¿Qué pasó?
Pedro estaba sudando.
-Ehh… bueno, la verdad es que venía a hacerte una invitación.
-¿Una invitación? –dijo con una sonrisa.
Pedro se relajó un poco al ver su reacción.
-Sí, quería saber si… ¿Queres cenar conmigo esta noche en "Le Bonne"?
¡Ya estaba, lo había dicho! Ahora quería ir a vomitar.
Paula no respondió de inmediato, pero sí lo hizo segundos después.
-¡Me encantaría! –dijo sonriendo
-No te preocupes yo entien….-se detuvo a pensar
-¿Me acabas de decir que si aceptas la invitación? –dijo sorprendido
-¡Sí! -dijo riendo
Pedro sonrió inmediatamente.
-¿A las ocho te parece bien?
-¡Perfecto!

Capitulo 26


Los días siguieron pasando y Pedro se esforzó al máximo con detalles hacia Paula, continuó haciéndole el desayuno todas las mañanas, le llevaba flores, regalos, se portaba mucho más atento con ella y de vez en cuando la acariciaba de una forma mucho más intima que como amigos.
Pero al parecer Paula no reaccionaba, se hacía la loca o lo estaba ignorando.
Pedro se estaba desesperando, esperaba que no le tocara hablar con ella porque si no se daba cuenta con los detalles era una muestra de que jamás lo vería como nada más que su mejor amigo.
Le dolía en el alma pensar en eso.
Estaba seguro de no querer perder su amistad, pero sabía que en el mismo momento que hablara las cosas cambiarían entre los dos, para bien o para mal. Las cosas indicaban que para mal.
No culparía a Paula si su relación se enfriaba y se alejaba de él, pero estaba seguro que no lo soportaría demasiado. Estaba considerando seriamente quedarse callado.
-Chicas, esto no está dando resultado y si no lo está dando es por algo.
-¿Chicas? –preguntó Zaira levantando una ceja
-¿Como queres que les diga, señoras?
Florencia rió, mientras que Zaira le pegó.
-¡Cómo te atreves!
-¡Eh! ¿Por qué me agredis? ¿Qué no eras vos  la que no estaba contenta por como las llamé?
-¡Sí pero no es para que nos llames señoras! ¡Qué no ves que estamos en plena adolescencia!
-Bueno tanto como adolescencia…
-¡Pedro!
Pedro rió.
-Está bien, me quedo callado.
-Pepe, no podes darte por vencido, en algún punto Paula se va a dar cuenta. –dijo Florencia
-Eeeh… pasaron semanas y Paula no se dio cuenta de nada, o no me quiere decir nada para no lastimarme, cosa que me resulta mucho peor. Ya no sé qué hacer.
-¿Si la besas? –dijo Zaira.
-¡Estás loca! –gritó
-¡Hey muchachito! ¡Tranquilo! Era una sugerencia.
Pedro estrechó su mirada.
-Ya tomé una decisión, si Paula no me dice nada para el final de esta semana me retiro. No pienso hablar con ella y mucho menos seguir con este jueguito que me está matando.
-¡No te podes dar por vencido!
-¡Es que no hay nada  por que  vencerse! ¡Paula no me ve más que como su amigo! ¡Contra eso no puedo luchar! –gritó desesperado
-Pedro….
-¡No! La decisión está tomada. Ya no quiero hablar más de esto, voy a salir a caminar para despejarme, las veo más tarde.
Pedro se levantó de la silla y se fue. Zaira y Florencia intercambiaron una mirada.
-Es hora de intervenir.
-De eso no me queda la menor duda, no entiendo cómo Paula puede ser tan despistada.
-Es increíble, el pobre de Pedro se deshace por ella, y Paula lo trata como siempre.
-Es comprensible que esté desesperado.
-Pero yo le voy sacar esa venda, esto no puede seguir así.
-Pedro se va a enojar si nos metemos y si le comentamos a Paula sobre sus sentimientos.
-Pero es un riesgo que tenemos que correr.
-En eso estoy de acuerdo.
Justamente en ese momento Paula entró a la casa, las saludo a ambas y se sentó junto a ellas.
-¿Dónde está Pedro? ¿Creí que hoy no trabajaba?
-¿Lo extrañas? –preguntó Zaira.
-Ehhh…
-Hablando de Pedro, ¿ No lo notaste extraño últimamente? –preguntó Florencia.
-¿Cómo de qué forma?
-No sé, no sé. ¿No lo ves como nervioso cuando te habla?
-Mmmm, la verdad, la verdad no.
-¿Estás segura?
-Bueno, lo único que note es que se volvio un poco más detallista, pero me imagino que es porque Zaira y yo vivimos ahora aca y quiere que nos sintamos más cómodas.
Florencia y Zaira se quisieron colgar.
Pedro tenía razón en estar desesperado.
¡Cómo era posible que no se diera cuenta que los detalles eran exclusivamente para ella!
-Paula, ¿Sos o te haces? –preguntó Zaira.
-¿De qué hablas?
-¡Pues de vos tarada! ¡Cómo es posible que no te des cuenta que los detalles que tiene Pedro, son únicamente para vos!
-¿Cómo que para mí? Sos vos la que está delirando. Con vos Pepe se porta muy bien.
-Pau, lo que Zaira quiere decir es que, Pedro en general se porta muy bien con todos, pero con vos es especial.
-¿Especial?
-Paula, es enserio. ¿No has notado nada? ¿Pero así nada?
-Pues….
-¡El hombre te lleno la oficina de flores! ¡De regalos! ¡Te hace el desayuno todos los días!
Paula comenzó a ponerse nerviosa, sintió también como su pulso comenzaba a incrementar de velocidad. Empezaba a comprender a donde querían llegar sus amigas, tenía miedo de escuchar lo que dirían.
-Están insinuando que Pedro…
-¡Sí! Que Pedro se está comportando así porque empezó a sentir algo más que cariño por vos.
-No…no creo que…
-¡Pepe se desvive por vos! No lo niegues, por favor.
Paula se levantó de su asiento y comenzó a caminar de un lado a otro sin decir nada, sus amigas la seguían con la mirada, esperando cualquier tipo de reacción ante la bomba lanzada.
-Dios mío, Dios mío, Dios mío….
-Pau respira….
-¡No puedo! ¡Se dan cuenta de lo que está pasando! ¡Pedro se está enamorando de mí y yo ni cuenta! Ahora comprendo lo del repentino cambio de actitud… ahora comprendo… Dios….
-¿Cómo te sentis al respecto?
-No lo sé. ¡Pedro es mi mejor amigo! ¡Siempre lo fue! Todo esto es tan confuso… ¿Cómo? ¿Cuándo? Dios no puedo con esto….
-Paula relajate…
-¿Cómo me pedis eso? ¡Me acabo de enterar que mi mejor amigo siente algo más que cariño por mí!
-Te acabas de enterar porque vos así lo quisiste, quizás incluso sea ya demasiado tarde.
-¿De qué hablas?
-Pedro nos dijo que si no dabas seña de cualquier cosa esta semana desistiría y no te diría nada, no te quiere perder.
-¿Se los dijo a ustedes?
-A mí sí, el pobre ya no podía más.
-Yo me di cuenta, luego le saqué la información. Pero creeme que  no podemos creer que necesitaras ayuda de nosotras para darte cuenta de la situación, Pepe fue muy obvio, demasiado.
-¡Pero es Pedro! ¡Eso es lo que hizo que no me diera cuenta!
-¿Qué pensas hacer?
-No lo sé, esto es demasiado…yo no sé qué es lo que siento.
-Para mí que lo tenes muy claro, desde hace tiempo –dijo Florencia
-Yo opino igual, lo que pasa es que te negas a darte cuenta, y no entiendo por que.
-Paula, te digo enserio que no hay nada de malo que salgas con Pedro, no hay nada de malo en que te enamores de él. Pedro no es Facundo, mejor dicho Pedro no se convertirá en Facundo. No tengas miedo.
Paula no pudo responder.